Con un título, lo más parecido a una frase de Iker Jiménez, las nuevas teorías “conspiranoicas”, son un fenómeno cada vez más extendido en la red por múltiples motivos, aunque en la actualidad, los que parecen sonar con más fuerza son las famosas profecías de los Mayas, y el famoso “Nuevo Orden Mundial”, entre otras, pero ¿qué evidencias científicas hay en todos esos rumores?, ¿hay razones para la preocupación, o sólo es la imaginación de unas pocas personas? Yo propongo separar los posibles rumores “apocalípticos” en tres bloques que analizaremos a continuación: lo que sabemos; lo que sospechamos; y lo que nos imaginamos.
Comenzaremos por "lo que ya sabemos", donde el fenómeno que estructura nuestras vidas es el Sistema Capitalista, unido por el fenómeno de la Globalización, donde las nuevas tecnologías tienen un papel fundamental. No podemos olvidar tampoco la contribución a esa “unión mundial” la creación de organizaciones y leyes (Derechos Humanos, Unión Europea, Naciones Unidas, etc.). Por otro lado hay que tener en cuenta que estamos en un mundo bipolar, donde hay unos países más ricos que otros, lo que origina el fenómeno de la migración, que a su vez trae otras consecuencias. Sin embargo como me imagino que el buen lector sabrá, existen muchos intereses políticos de “llenarse los bolsillos”, y la manipulación de información a través de los medios de comunicación, todo ello popularmente aceptado de alguna manera u otra por nuestra forma de vida, al igual que esta "popularmente aceptada" la popular crisis económica. Y es que nadie hace nada por evitar el cambio climático, mientras los países gastan millonadas en armamento.
Por otro lado tenemos “lo que sospechamos”, referido a fenómenos de los cuales conocemos su existencia, y sospechamos que son perjudiciales por cuestiones de distinta índole, ya sea por falta de información por parte del receptor, o bien porque el emisor quiere ocultar o manipular la información por sus propios intereses y eso provoque la inquietud de los receptores. Buenos ejemplos son HAARP, Chemtrails, las piedras guía de Georgia, Gran Colisionador de Hadrones, el negocio de la gripe A (o gripe porcina), entre otros, cada vez más comentados por Internet, aunque personalmente el fenómeno que más me intriga es el grupo Bilderberg, porque esa manera tan sutil que tienen de reunirse las personas con más dinero del planeta es cuanto menos inquietante.
Y por último esta “lo que nos imaginamos”, donde en este grupo cabe toda aquella información que proponga el emisor, que se expone como una “auténtica verdad”, cuando no existen “grandes evidencias”, o fundamentos científicos que lo confirmen. En dichas conspiraciones están las de motivo religioso, profecías, ovnis, o leyendas urbanas, entre las cuales las que más destacan en la actualidad en Internet son las profecías Mayas, el Nuevo Orden Mundial, y el rumor de las Torres Gemelas detonadas a propósito. A pesar de todo lo que se ha comentado sobre que no existen evidencias científicas, ni si quiera “evidentes” que puedan apoyar tales afirmaciones, no se puede cometer el error histórico de sumarse al carro de “lo popularmente aceptado”, hasta que no se demuestre lo contrario, buen ejemplo de ello nos lo demostró Cristóbal Colón en 1492.
A pesar de separar las presentes posturas en tres bloques, en diversas ocasiones como bien utilizan los famosos “conspiranoicos”, se pueden combinar distintas informaciones para tratar de argumentar una postura, como por ejemplo relacionar el Nuevo Orden Mundial con el fenómeno de la Globalización o el grupo Bilderberg, siendo el grupo de “lo que ya sabemos” el que más evidencias otorgue para defender una postura, aunque en el bloque de “lo que sospechamos” tenga el factor de la observación mucho más a favor que el bloque de “lo que imaginamos”.
No debemos olvidar los peligros históricos que conllevan la ocultación o manipulación de información, el fanatismo o mente cerrada, por ello como conclusión hay que hacer hincapié en la importancia de recibir la mayor información posible para entender mejor el mundo, además de ser críticos comparando las distintas fuentes, y ser abiertos de mente.
Por último quisiera plantear una reflexión al buen lector, de ¿cómo es posible que hayan sectores de la sociedad que acepten el engaño que ha supuesto la trama Gurtel, y no tener ni si quiera en consideración algunas "teorías conspiranoicas" o derivados?.
Vayaquesí
11/04/2010



